No es un iPhone, pero igual me gusta

Nada que hacer, nada que escribir: es hora de hablar sobre mí, ¿no?. Es lo que todos hacen.

Sábado, seis de la mañana: hora de levantarse. Motivo: el Niño Jesús (véase Santa Claus) no pierde tiempo, sobretodo si los celulares están en oferta -¡Ja!… ¡Oferta!. Por un poco menos puedo conseguir un cuerpo humano en perfecto estado y con los órganos a punto para un transplante- y en mi caso no sería lo contrario. Sí, aun me dan regalos de Navidad :D .

Éste año salté como diez generaciones de celulares, luego de un pequeño retroceso porque fui victima de un robo. Es una historia un poco estúpida larga por lo que sí se las voy a contar :P :

Sucedió al mejor estilo de Gon: Puse mi koala en el piso (con el celular adentro) sobre una pancarta, para que no se volara, me volteé un minuto y la pancarta se la estaban llevando para ponerla en un lugar que se viera y… adivinen nadie supo mas nada del koala. Lo busqué todo el día, llamando por todo el colegio con un teléfono prestado para ver si escuchaba los gritos de auxilio de mi querido Sagem :neutral: . No sucedió nada, no lo conseguí; con él se perdieron mis llaves, mi cartera, mi dinero y mis documentos.

Cancelé el teléfono, la línea y recuperé mi número (es GSM, chip, SIM Card… ¿les suena?). A la semana siguiente me prestaron un arcaico, pero bastante útil, Siemens MC60 para ‘mientras’.

Bien, el mientras venció éste sábado. Venció con un Motorola Rokr Z6 que si bien no es igual que un iPhone, me hace casi igual de feliz.

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